lunes, julio 11, 2005

Pensamientos de Niegal IIII

"El pecado que vislumbramos y tememos en nosotros es el que con más fuerza condenamos: por eso, nadie es más rígido en la sentencia que un hipócrita.

Sucede con el hipócrita otra cosa peculiar: al condenar al otro de un pecado que comparte o cuyo impulso siente, se sabe condenándose a sí mismo, y en esta ironía su culpa aumenta. Por eso sus sentencias son aún más duras: porque en ellas busca, en definitiva, castigarse a si mismo en un golpe su hipocresía y su pecado."