Pensamientos de Niegal III
El codigo es la mitad del mensaje. Muchas veces se a dicho que un objeto guarda el secreto del universo, o que los astros dicen nuestro destino: y es verdad, pero el problema está en desentrañar el mensaje. Con el código correcto, una aguja puede explicar toda la metafísica. Por tanto, algo que enseñe verdaderamente, debe tener el código más simple posible. Si supieramos desentrañar la verdad del universo a partir de una brizna de hierba, la brizna no nos aportaría ningún saber, porque la verdad ya estaría en nosotros, en el código que utilizamos para descifrar el mensaje de la brizna.
Si los símbolos fueran cosas y los significados se conectaran con ellos, realmente se podría guardar secretos desconocidos en cosas triviales, y no sería necesario conocer el código para entenderlo: pero ese mundo de magia es, desgraciada o afortunadamente, inexistente.

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