Ailúi IV
Ailúi debe seguir recorriendo el bosque: no se puede detener.
Por ello fue de vuelta a la rosa: esta vez casi no la vio, porque lo que vio fue un rayo de sol irradiando sobre las mil particulas doradas que la neblina del bosque dispersaba. Siguió el rayo, y se encandiló con el faro entre las hojas. El Sol.
Vida, calor y alegría, rey de la luz. Es impresionante verlo salir y ponerse; en la naturaleza, nada queda indiferente a su paso.
Al mediodía dictamina el calor: las criaturas ordenan su vida según eso. A la madrugada, deja espacio al frio y la neblina que confunden el mundo.
Son incontables sus beneficios. Pero todos los relato para pensar en él, y observarlo. Sol.
Por ello fue de vuelta a la rosa: esta vez casi no la vio, porque lo que vio fue un rayo de sol irradiando sobre las mil particulas doradas que la neblina del bosque dispersaba. Siguió el rayo, y se encandiló con el faro entre las hojas. El Sol.
Vida, calor y alegría, rey de la luz. Es impresionante verlo salir y ponerse; en la naturaleza, nada queda indiferente a su paso.
Al mediodía dictamina el calor: las criaturas ordenan su vida según eso. A la madrugada, deja espacio al frio y la neblina que confunden el mundo.
Son incontables sus beneficios. Pero todos los relato para pensar en él, y observarlo. Sol.

1 Comments:
La trampa salio despues de todo.
El que la canta dijo un dia lo mismo.
A mi que me importa lo que no se hace.
ah verdad!
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